Tuesday, January 25, 2005

Aneurisma cerebral II

Dr. J. Sales Llopis ; Dr. J.Navarro Moncho; Dr. J.Nieto Navarro; Dr.C. Botella Asunción
Sección de Neurocirugía del Hospital General Universitario de Alicante.

Son dilataciones anormales localizadas en las arterias cerebrales. Se ubican por lo general en las zonas de emergencia de las ramas de arterias principales y especialmente durante su recorrido por el espacio subaracnoideo cisternal.

Se debate aún la exacta etiología, ya que hay factores que hacen sospechar etiología adquirida mientras que otros apoyan la teoría genética como en caso de la ocurrencia de aneurismas en enfermedades del tejido conectivo y los casos de aneurismas en familiares.

Los aneurismas intracraneales se encuentran en las autopsias con relativa frecuencia, pero hasta la fecha se les diagnostica principalmente cuando se rompen y producen la hemorragia subaracnoidea.

En estas circunstancias pueden producir la muerte del 10 al 15% de personas antes de recibir atención médica y la tasa de mortalidad a 30 días es de 46% .

Reseña Histórica.-

Los aneurismas cerebrales fueron conocidos desde el siglo XIX através de las autopsias, realizadas en Europa, principalmente en Inglaterra y Francia, también en EE.UU. y algunas en Noruega. En 1885, Sir Victor Horsley operó un aneurisma que comprimía el quiasma óptico y le ligó las 2 carótidas en el cuello. El paciente falleció algunos años mas tarde y la lesión fué descrita como un “gran quiste de sangre”. Beadles publicó sus hallazgos, en el estudio de 555 casos de confirmación post mortem .

En 1920, Harvey Cushing, operó un paciente con diagnóstico de tumor de hipófisis y encontró un aneurisma que ocasionó una hemorragia incontrolable, causando la muerte del paciente.

En 1924, Wilhelm Magnus, pionero de la Neurocirugía Noruega, hizo una exploración quirúrgica del piso medio en un paciente con Neuralgia del Trigémino y encontró un gran aneurisma del seno cavernoso que trató con ligadura de la carótida cervical, señalándose que el paciente se recuperó lentamente.

Walter Dandy en 1928 realizó su primera operación de aneurisma, ligando la carótida cervical. El pionero del abordaje directo de los aneurismas fué Norman Dott en Edimburgo, Inglaterra al operar en Abril de 1931, bajo anestesia general con éter, mediante una craneotomía frontal izquierda exponiendo la carótida intracraneal y su bifurcación, en un paciente de 53 años que había sufrido 3 episodios de íctus y tenía LCR hemorrágico. durante la intervención tuvo importante hemorragia procedente de un aneurisma de la cerebral media, el que fué envuelto en músculo y comprimido por 12 minutos; la evolución fué excelente y 2 años mas tarde el paciente incluso realizaba actividades deportivas.

En 1932 Herbert Olivecrona realizó la ligadura proximal y distal al orígen de un aneurisma de la PICA, con sobrevida del paciente en excelentes condiciones.

En 1934, Wilhelm Tönnis, discípulo de Olivecrona operó un paciente con aneurisma de la comunicante anterior, cortando el cuerpo calloso y envolviendo el aneurisma con músculo. En 1936 W. Dandy operó un caso de aneurisma de la carótida cavernosa, mediante la técnica del taponamiento con músculo. En esos días ya se disponía de los clips de plata de Olivecrona, o de Cushing, modificados por Mc Kenzie y paralelamente la angiografía cerebral iniciada por Egas Moniz y Almeida Lima, permitía ya “ver” los aneurismas y luego planificar su ligadura y el clipaje.

A través del tiempo la calidad de los clips siguió mejorando, apareciendo los modelos diseñados por Mayfield, luego el de Scoville que posteriormente evolucionaron a los actuales modelos de Sugita y Yasargil de la última década.

Entre los años 1960 y 1980, Charles Drake hizo una contribución muy importante al publicar sus series de aneurismas operados con excelentes resultados tanto para la cirugía de la parte anterior del Polígono de Willis como para la del sistema vértebro basilar.

La introducción del microscopio quirúrgico a fines de la década del 60 y el trabajo pionero de Yasargil y Donaghy, permitieron que las técnicas del abordaje directo de los aneurismas se difundieran con gran velocidad. El tiempo mostró que el ataque directo precoz es la mejor alternativa de tratamiento. Se entiende por precoz las primeras 72 horas. Esta alternativa introducida por la escuela japonesa, mediante los trabajos Suzuki y Sano , confirmó su importancia en la reducción del índice del resangrado y en la prevención del desarrollo del vasoespasmo.

No podemos dejar de mencionar que la TAC ha tenido un papel importante en el diagnóstico de la HSA, en las primeras horas y en el pronóstico. En 1980 Fisher mostró la relación directa entre la cantidad de sangre en las cisternas y su distribución, con el desarrollo del vasoespasmo, confirmando el efecto de la degradación de los productos sanguíneos, en especial de la oxihemoglobina, en la pared de los vasos arteriales basales determinando una arteritis, responsable del estrechamiento de la luz de los vasos que dió lugar al término angiográfico de vasoespasmo.

Para terminar esta reseña histórica, debemos mencionar la aparición en la década de los 90 de las técnicas de tratamiento endovascular en las que la introducción de materiales (balones, espirales de platino, Dacron y otros) en el interior del saco aneurismático, determinarán su oclusión. Las técnicas de angioplastía endovascular y la inyección de sustancias trombolíticas al espacio subaracnoideo como el uso del activador del plasminógeno tisular, para prevenir el vasoespasmo. Todos estos avances no son sino el puente de paso a nuevas y mejores propuestas, que sin duda sus resultados se verán reflejados en los reportes estadísticos para fines de la década 2001-2010.

1. INCIDENCIA

En series de autopsias se reporta una prevalencia promedio de 5% . Mediante estudios angiográficos realizados en voluntarios se ha encontrado que el 6,5% de personas tiene aneurismas , pero la frecuencia de aneurismas que se rompen es mucho más baja.

La presencia de aneurisma cerebral y el fenómeno de ruptura se incrementa con la edad, especialmente entre la cuarta y séptima década de vida. Son raros los casos de aneurismas que se presentan en la niñez: 2% .

2. PATOGENIA

La teoría congénita considera que la causa básica de la formación de un aneurisma es la discontinuidad de la capa muscular lisa de la túnica media de las arterias, especialmente en una zona de bifurcación. Al existir menos resistencia en estos focos se produciría con el tiempo mayor degeneración arterial y saculación.

El hecho de que existan aneurismas intracraneales en familiares, en gemelos idénticos y en pacientes con enfermedades genética-mente determinadas como enfermedad renal poliquística, síndrome de Marfan, síndrome de Ehler-Danlos tipo IV o pseudoxantoma elástico, sugiere en un grupo un factor genético en su origen .

La teoría alternativa propone que el aneurisma formado es predominantemente el resultado de cambios degenerativos de la pared arterial y que son adquiridos con la edad y algunas veces hipertensión arterial. Así puede verse proliferación de la íntima, degeneración de la elástica y cambios ateroscleróticos.

En la actualidad se considera que los aneurismas nacen como resultado de un déficit congénito de la capa muscular de las arterias cerebrales, al que se agrega en etapas postnatales cambios histológicos degenerativos de la pared arterial, que incluyen fragmentación de la capa elástica interna, aparentemente relacionada a fenómeno de estrés hemodinámico.

3. CLASIFICACIÓN

Etiología

Los aneurismas intracraneales pueden clasificarse de acuerdo a diferentes factores. Así:

De acuerdo a su etiología:

- Aneurismas saculares, que constituyen el 80 a 90%, y se ubican en la zona de emergencia de ramas de los vasos principales cuando discurren por el espacio cisternal. Tienen un sector que es el cuello del aneurisma y otro que es el fondo.

- Aneurismas fusiformes o ateroscleróticos, que no ocurren en salida de ramas sino que comprometen todo un segmento de la pared de un vaso arterial principal como la carótida intracraneal, la arteria vertebral o la basilar. Se asocia con frecuencia a aterosclerosis e hipertensión arterial. Ocasionan con mayor frecuencia cuadros de compresión sobre nervios craneales, sobre otros vasos o sobre el parénquima cerebral.

- Aneurismas infecciosos o "micóticos". Se considera con esta terminología a las lesiones causadas por émbolos bacterianos o muy raramente por hongos . Se le ha encontrado en una frecuencia de 4% y está asociado a endocarditis bacteriana subaguda, o en pacientes inmunocomprometidos, o en individuos que consumen drogas. Tienden a ser de circulación distal, con mayor frecuencia en ramas distales de la arteria cerebral media y con mayor frecuencia múltiple.

- Aneurismas traumáticos, son considerados con una frecuencia menor al 1%. Por lo general se trata de pseudoaneurismas ya que parte de su estructura es tejido cerebral. Se ven asociados a trauma penetrante de cráneo (por objeto punzo-cortante o por proyectil de arma de fuego); pero también pueden verse en traumatismo craneal cerrado. En este último es más común y se puede producir lesión de porción proximal de vaso principal como la arteria carótida en su porción petrosa o cavernosa o puede ocurrir en arterias distales corticales que sufren trauma por fractura craneal deprimida.

- Aneurismas tumorales. Ocurren en casos de enfermedad tumoral embolizante como el mixoma auricular o en lesiones tumorales del cerebro que infiltran la pared arterial y dan lugar a la formación de un aneurisma

De acuerdo a su tamaño:

- Pequeño: menor de 6 mm

- Mediano: 6-15 mm

- Grande: 16-25 mm

- Gigante: más de 25 mm

Localización:

Los aneurismas saculares son más comunes en el sistema carotídeo (85 a 95%) y los lugares más frecuentes son:

a) arteria carótida interna, a nivel de la salida de la arteria comunicante posterior

b) arteria cerebral anterior en zona de unión con arteria comunicante anterior

c) bifurcación de arteria cerebral media

d) bifurcación carotídea

Los aneurismas del sistema vertebrobasilar están presentes en el 5 a 15% de casos .

Se ubican con mayor frecuencia en la bifurcación basilar o su tercio distal, y en la zona de emergencia de la arteria cerebelosa posteroinferior (PICA) desde la arteria vertebral.

4. HISTORIA NATURAL DE LOS ANEURISMAS CEREBRALES

ANEURISMAS ROTOS: Diferentes estudios han mostrado que tras una HSA, existe un riesgo de resangrado de un 3-4% en las primeras 24 horas, un riesgo de un 1-2%/día durante el primer mes y alrededor de un 3%/año después de los tres primeros meses (13). En los casos que se trataron conservadoramente, las incidencias de resangrado registradas en el primer mes oscilaron entre un 20-30%. La mortalidad ligada al resangrado se cifra en un 70% (11). Estos datos apoyan que se adopten protocolos de tratamiento urgentes y eficaces.

ANEURISMAS INCIDENTALES: La prevalencia de aneurismas incidentales en la población general se ha estimado en un 0.5-1%, con un riesgo anual de sangrado entre 1-2%. Estas lesiones pueden ser diagnosticadas en dos situaciones. Una que se encuentre el aneurisma en paciente que nunca ha tenido HSA y el hallazgo ha sido fortuito al investigar un síntoma inespecífico mediante algún procedimiento de diagnóstico o, en los casos de despistaje por sospecha de aneurismas familiares. El tratamiento ideal en todos estos casos todavía es objeto de discusión y para clarificar los resultados será necesario esperar la finalización de un estudio prospectivo que se está llevando a cabo. En varios estudios prospectivos se reportó que el mayor riesgo de sangrado se relaciona con el tamaño del aneurisma, cuando miden entre 5-7 mm, la incidencia de sangrado es mayor, sin que se excluya la posibilidad de sangrado de los anurismas de manor tamaño. Sin embargo, en un meta-análisis de la literatura de los artículos publicados hasta la fecha, de aneurismas incidentales (18), no se encontró variable alguna que fuera predecible de sangrado. La morbilidad encontrada fue del 4% y la mortalidad del 1%. En estas circunstancias se ha demostrado por estudios de Jane que la tasa de ruptura anual es de 1% y el riesgo significativamente dependiente del tamaño del aneurisma. Los de más de 10 mm de tamaño tienen mayor riesgo.

Clínica.-

La clínica del paciente se clasifica según el esquema de Hunt y Hess. (Véase capítulo hemorragia subaracnoidea)

Diagnóstico.-

A pesar de los avances en la angioresonancia y el TAC-angio 3D( El TAC-angio 3D en algunos centros ha sustituido a la angiografía cerebral), la prueba diagnóstica de elección sigue siendo la Panangiografía cerebral, aunque muy probablemente será sustituida por las anteriores, pero para ello se precisa eliminar los artefactos producidos por los coils o clips y poder realizar así un control postoperatorio fiable.

El tamaño del saco se clasificarán en menos de 10 mm; de 10 a 25 mm; y gigantes en más de 25 mm
El tamaño del cuello se clasificará según el esquema de Fernandez Zubillaga, en estrechos (igual o menor de 4 mm) y anchos de más de 4 mm.

TRATAMIENTO ENDOVASCULAR

El tratamiento endovascular se está auditando con más intensidad que el clipaje mediante controles angiográficos a largo plazo cosa que rara vez se ha efectuado con el clipaje.

Hoy día, el tratamiento endovascular es el tratamiento de elección en los aneurismas cerebrales.

El tratamiento de elección actual del Aneurisma Intracerebral es el Tratamiento Endovascular con Coils (espiras de platino con los que se rellena el saco aneurismal). Esto está aceptado en la mayoría de los Hospitales que cuentan con un Servicio de Neuroradiología Terapéutica y, sobre todo, desde el último estudio comparativo entre el Tratamiento Quirúrgico tradicional (abordaje quirúrgico y clipaje del cuello del Aneurisma) y el Tratamiento Endovascular con Coils publicado en The Lancet en Octubre 2002 (International Subarachnoid Aneurysm Trial (ISAT) of neurosurgical clipping versus endovascular coiling in 2143 patients with ruptured intracranial aneurysms: a randomised trial) en donde se demuestra que la supervivencia a 1 año en el grupo de Tratamiento Endovascular es significativamente mejor que en el grupo neuroquirúrgico.

Las ventajas del Tratamiento Endovascular con respecto al Neuroquirúrgico son:

• Control inmediato de la situación.
• Evita la manipulación y el desplazamiento vascular.
• Anestesia ligera.
• Se puede tratar in situ el vasoespasmo.
• Visualización real del resultado.

La embolización presenta los siguientes incovenientes:

1) Se desconocen los resultados a largo plazo (incidencia de resangrado, etc.)
2) Revascularizaciones aneurismática por ausencia de reendotelización.

No cabe duda que con futuros refinamientos y la introducción de nuevos materiales embolígenos esta técnica va a ofrecer un cambio sustancial en el tratamiento de los aneurismas.

TRATAMIENTO ENDOVASCULAR ANEURISMA

1. EMBOLIZACIÓN: Es necesario contar con los servicios de Anestesia y UVI. Si estas condiciones no se cumplen, se demorará la técnica, procurando realizarse en las siguientes 48 horas.

Anestesia

El tratamiento endovascular mediante embolización del saco aneurismático se puede realizar con sedoanalgesia, si el paciente están en buen grado clínico y colabora.

Desventajas de la anestesia:
- Complicaciones secundarias a la misma.
- No permite seguimiento clínico del paciente ni detección precoz de posibles complicaciones.

  1. CRITERIOS CLÍNICOS: Los mejores resultados finales con ésta técnica se obtienen en pacientes con grados I-III de Hunt y Hess, según se desprende de la bibliografía. El grado no es motivo de exclusión, pudiéndose tratar incluso pacientes en grados IV y V en los que se podría variar el criterio anatómico. Estos casos precisan de una valoración individual.
  2. CRITERIOS ANATÓMICO-ANGIOGRÁFICOS: La posibilidad del uso de los "coil" GDC en la embolización de aneurismas depende más de la relación cuello-saco de aneurisma, que del tamaño y localización del cuello aneurismático.

Aneurismas múltiples

Los criterios de selección en casos con aneurismas múltiples serán los anteriormente propuestos.
Se comenzará con el aneurisma con más posibilidades de rotura, para lo cual se valorarán los siguientes signos:

    - Distribución de sangre en TC inicial.
    - Aneurismas de mayor tamaño.
    - Bordes lobulados o irregulares del aneurisma.
    - El aneurisma más proximal.
Contraindicaciones embolización GDC
  1. Existencia de hematomas en parénquima cerebral que necesitan drenaje quirúrgico.
  2. Vasoespasmo intenso próximo al cuello aneurismático.
  3. Aneurismas con cuello ancho ¿?
Seguimiento inmediato de pacientes sometidos a embolización con GDC

Finalizada la embolización, el paciente deberá ingresar en UCI y permanecer en ella al menos 24 horas. Si no existen complicaciones pasará a la planta de Neurocirugía.

Se deberá mantener la anticoagulación durante 48 horas, en las siguientes situaciones:

    - Aneurismas cuyo diámetro >8 mm.
    - Cuello grande.
    - Episodio embólico durante embolización.
    - Vasoespasmo difuso.

En los casos que el paciente presenta déficit focal grave en el post-tratamiento endovascular se deberá realizar TC y estudio angiográfico inmediato, proponiendo los tratamientos siguientes según diagnóstico:

  1. TROMBOEMBOLIA: Tratamiento intraarterial con heparina.
  2. COMPRESIÓN MECÁNICA (por el "coil"): Elevación tensión arterial y anticoagulació; si no es efectiva, extracción quirúrgica del "coil".
  3. VASOESPASMO: Medidas enérgicas antivasoespasmo (inyección papaverina intraarterial, angioplastia).
Seguimiento tardía GDC

Se realizarán controles angiográficos a los 6 y 12 meses del tratamiento:

    - Si se observa oclusión total se dará el alta definitiva.
    - Si se observa una recanalización del <=10%, control con RM.
    - Si hay una recanalización >10% se planteará completar embolización o cirugía.
Complicaciones Técnicas GDC
  1. HEMORRAGIA
    - Perforación aneurisma.
    - Laceración aneurisma.
    - "Overpacking"
    - Desplazamiento catéter guía durante la suelta de "coil" el carótida o basilar tortuosas.
  2. TROMBOEMBOLISMO CEREBRAL
    - Catéter guía.
    - Microcatéter.
    - Coágulo intraaneurismático.
  3. COMPRESIÓN MECÁNICA
    - Desfavorable relación entre el tamaño aneurismático y diámetro de arteria.
    - Cuello ancho no determinado.
    - "Overpacking".
  4. VASOESPASMO
    - Catéter guía.
    - Microcatéter.
  5. PROBLEMAS TÉCNICOS EN MATERIAL
    - "Kinking" catéter.
    - Rotura catéter, guía o "coil".
    - Formación de nudos.
    - Desprendimiento "coil" de guía.
    - Estiramiento "coil" por fricción.

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Wednesday, December 29, 2004

Aneurisma cerebral

anguíneo y pueden presentarse como un defecto congénito (presente al nacer) o pueden desarrollarse más tarde en el transcurso de la vida.

Un aneurisma sacular (aneurisma en cereza) puede variar de tamaño de unos pocos milímetros a más de un centímetro y los aneurismas saculares gigantes pueden alcanzar más de 2 cm. El aneurisma semeja un saco de sangre adherido a uno de los lados del vaso sanguíneo por un cuello estrecho y son más comunes en los adultos.

Otros tipos de aneurismas cerebrales pueden comprender un ensanchamiento (dilatación) de toda la circunferencia de un vaso sanguíneo en determinada área, o pueden aparecer como un ensanchamiento de una parte del vaso sanguíneo. Estos tipos de aneurismas se pueden presentar en cualquiera de los vasos sanguíneos que llevan la sangre al cerebro. El trauma y la infección, que pueden causar lesión de la pared de los vasos sanguíneos, pueden ocasionar tales aneurismas.

Se estima que el 5% de la población tiene algún tipo de aneurisma en el cerebro. Sin embargo, la incidencia de aneurismas rotos es de aproximadamente 10 por cada 100.000 personas por año. Los aneurismas saculares múltiples son comunes. Alrededor del 10% de los pacientes que tienen un aneurisma, tendrán al menos otro más.

Los factores de riesgo para aneurismas incluyen antecedentes familiares de aneurismas cerebrales y algunos problemas médicos como la enfermedad poliquística del riñón y la coartación de la aorta.

Friday, August 13, 2004

Benedicto Chuaqui

HIDROCEFALIA
ESPACIO DEL LIQUIDO CEFALORRAQUIDEO

El líquido cefalorraquídeo circula normalmente por el sistema ventricular, que encierra el espacio interno, y por el espacio subaracnoideo, el espacio externo, pasando por los orificios de Luschka y de Magendie. El líquido es producido por los plexos coroideos y reabsorbido en parte por las vellosidades de Pacchioni. En el adulto asciende normalmente a unos 150 mililitros, de los cuales alrededor de una cuarta parte se halla en el sistema ventricular. Normalmente se producen y reabsorben cerca de 20 mililitros por hora, cerca de 500 ml al día.


CONCEPTO Y FORMAS DE HIDROCEFALIA

La hidrocefalia consiste básicamente en un aumento patológico del líquido cefalorraquídeo, lo que especialmente en los niños produce aumento de volumen del encéfalo y de la cabeza. La dilatación del sistema ventricular causa una atrofia por presión. La atrofia puede ser tan marcada que las paredes cerebrales se reducen a un milímetro de espesor.

Patogenéticamente se distinguen la hidrocefalia comunicante y la no comunicante. En la primera forma el líquido circula libremente por los espacios interno y externo. Se trata de un aumento del líquido por disminución de la reabsorción o a sobreproducción. Lo más frecuente en esta forma es la primera condición. Esta se produce por bloqueo de las vellosidades de Pacchioni generalmente por fibrosis. La fibrosis puede ser secuela de una meningitis o de hemorragias meníngeas. La hidrocefalia por sobreproducción es rara y se puede presentar en casos de papiloma de los plexos coroides.

En la hidrocefalia no comunicante hay una obstrucción en la circulación del líquido ubicada entre los sitios de producción y reabsorción. El sitio más frecuente es en el acueducto de Silvio, donde la obstrucción puede estar causada por una malformación con ramificación y estenosis del conducto, por inflamaciones o tumores. Menos frecuentemente la obstrucción está en los agujeros de Luschka y de Magendie, causada por fibrosis como secuela de inflamaciones o hemorragias.

Wednesday, July 14, 2004

Aneurisma micótico en cayado aórtico por Aspergillus fumigatus

INTRODUCCIÓN

Los hongos del género Aspergillus, que excepcionalmente son responsables de patología en el paciente inmunocompetente, son agentes patógenos importantes en pacientes inmunocomprometidos, de hecho las diferentes formas clínicas que puede adoptar la enfermedad pulmonar dependen del mecanismo patogénico de acción, el estado inmunológico y la respuesta del huésped. En los últimos años la incidencia de la aspergilosis pulmonar invasiva ha ido en aumento en relación con un aumento de factores de riesgo como son la neutropenia (<>6/l), neutropenia prolongada, tratamiento con esteroides, enfermedad del injerto contra huésped en los trasplantes de médula ósea, el rechazo agudo y la enfermedad por CMV en los trasplantados de órgano sólido y el sida avanzado. En la aspergilosis pulmonar invasora hay desarrollo miceliar en el parénquina pulmonar, con o sin angioinvasión, causando bronconeumonía, neumonía lobar, necrotizante e infarto hemorrágico. La infección puede diseminarse por vía hematógena o extenderse a estructuras contiguas, como los grandes vasos, produciendo hemorragias en ocasiones fatales.

Presentamos el caso de una rotura de un aneurisma micótico por Aspergillus spp. en un paciente con una aspergilosis pulmonar invasiva.

CASO APORTADO

Paciente de 64 años con antecedentes personales de EPOC en tratamiento de larga evolución con broncodilatadores y corticoides orales.

Ingreso por tos, expectoración hemoptoica y dolor en hemitorax izquierdo. En la exploración física destacaba febricula y abolición del murmullo vesicular en dicho lado. El análisis de sangre mostró Hb 10,5 g/dL MCV 87 MHC 27 Leu 15.000 (N85% L 20%), resto normal. En la radiografía de tórax se observaba un infiltrado alveolar en lóbulo superior izquierdo. Ante estos hallazgos se inició tratamiento antibiotico empírico con ceftriaxona 1g/día. En los días siguientes persistía febricula, astenia, anorexia, tos y expectoración por lo que se le realizó una broncoscopia que no mostró alteraciones en el árbol bronquial. La citología del lavado bronquioalveolar fue negativa de malignidad y el cultivo para aerobios, anaerobios , hongos y micobacterias fue negativo. Unos días después se observó una leve mejoría y ante la ausencia de fiebre fue dado de alta con el mismo tratamiento antibiotico.

A los diez días, comenzó de nuevo con fiebre de 38 ºC y tuvo varios episodios de inestabilidad al adoptar la posición de bipedestación, obligandole a permanecer en decúbito. En la radiografía de torax persistía un infiltrado alveolar en el lóbulo superior izquierdo. Se tomaron hemocultivos que fueron negativos, y cultivos de esputo donde se aisló en dos ocasiones Aspergillus fumigatus, por lo que se inició tratamiento con anfotericina B a dosis de 1 mg/kg/día. En los días siguientes el paciente tuvo varios presíncopes al adoptar la bipedestación, sin alteración en la exploración neurológica ni cambios electrocardiográficos. Dos días después de iniciar el tratamiento antifúngico se realizó una TAC torácica (Fig. 1) donde se observó un infiltrado cavitado en el lóbulo superior izquierdo con amplia base de implantación pleural y en contacto con el cayado aórtico. Tras la administración de contraste se observó un area hiperdensa sacular de 5 cm de diametro máximo en contacto con el cayado aórtico. Ante la sospecha diagnóstica de un aneurisma micótico se realizó una arteriografía (Fig. 2) que confirmó la presencia de un aneurisma en cayado aórtico con rotura de su pared, que requirió implantar una endoprótesis Talent. En los días siguientes el paciente permaneció afebril con escasa tos y expectoración. A los 15 días del ingreso el paciente tuvo una hemoptisis masiva falleciendo inmediatamente.



DISCUSIÓN

Los aneurismas micóticos de la aorta son raros, y están producidos por émbolos sépticos que anidan en la pared arterial originando una aortitis local y secundariamente la dilatación aneurismática (1).

El germen causal más frecuente es Staphylococcus aureus y epidermidis, aunque también se han aislado Salmonella, Clostridium septicum, Candida, etc. (2).

El Aspergillus spp. rara vez afecta la aorta o las válvulas cardiacas nativas aunque es frecuente que invada los vasos sanguíneos pulmonares durante el curso de la infección. Los casos descritos de afectación de las válvulas cardiacas se refieren a válvulas protésicas contaminadas por esporas que se propagan ampliamente siendo frecuente la implantación directa (3).

El desarrollo de la infección depende del estado inmunológico del paciente, ya que los macrófagos ingieren y degradan las esporas impidiendo la diseminación de las hifas. Por ello, la invasión tisular se observa casi exclusivamente en pacientes inmunodeprimidos, tales como los que sufren neutropenia prolongada primaria o secundaria a tratamientos citotóxicos, trasplante renal, hepático o cardiaco y médula ósea , dosis elevadas de corticoides, o enfermedad granulomatosa crónica (4-8).

El Aspergillus fumigatus supone el 90% de las especies aisladas en los casos de aspergilosis invasiva, seguido por A. flavus. Otras especies como Aspergillus terreus son infrecuentes patógenos humanos, aunque está aumentando su aislamiento en pacientes inmunodeprimidos tras trasplante cardiaco (9).

Se han descrito en la literatura 8 casos de aneurismas micóticos por Aspergillus spp. entre 1966 y 2000 (10-17), afectando en un caso el seno de Valsalva, en cuatro casos la aorta ascendente o el cayado aórtico, y en tres la aorta descendente (Tabla I). El Aspergillus fumigatus fue la especie aislada con más frecuencia, seguida del Aspergillus flavus, terreus y niger. El factor predisponente que predominó fue la leucemia, en dos casos, y trasplante cardiaco y renal en otros dos, destacando una infección en un paciente inmunocompetente, de hecho se han comunicado casos de aspergilosis invasiva en sujetos aparentemente sanos; entre ellos, algún caso asociado a cirrosis y a virus de influenza A (18,19).

La sospecha clínica es esencial para el diagnóstico ya que los datos clínicos son inespecíficos, siendo los más frecuentes fiebre, dolor torácico, presíncopes, y hemoptisis (20). La tos puede estar presente o no y raramente es productiva.

En la radiografía de tórax rara vez se observan signos que hagan sospechar la existencia de una dilatación aneurismática y la mayoría de las veces se diagnostica en la TAC solicitada por una evolución tórpida o para detectar signos precoces de infección por Aspergillus. La arteriografía permitirá confirmar el diagnóstico a la vez que demostrar la existencia de fugas de contraste por rotura de la pared, permitiendo la implantación de endoprótesis y una rápida resolución de la lesión aórtica con escaso riesgo postoperatorio (21).

Para realizar el diagnóstico definitivo de aspergilosis invasiva debe demostrarse invasión parenquimatosa, aunque el aislamiento de Aspergillus de las secreciones respiratorias en pacientes con inmunosupresión es altamente predictivo de aspergilosis invasiva, y debe considerarse el tratamiento antifúngico sin necesidad de diagnóstico tisular (22,23).

La administración intravenosa de anfotericina B es el tratamiento de elección siendo la dosis más apropiada de 1 mg/kg/día. El itraconazol en estudios in vitro mantiene la mismas tasas de actividad que la anfotericina B aunque debido a su absorción erratica se debe monitorizar las dosis plasmáticas para garantizar la eficacia terapeutica, dificultando su utilización. El voriconazol es actualmente otra opción terapéutica en pacientes con mala tolerancia o respuesta a la anfotericina B (24).

El aneurisma micótico rara vez requiere tratamiento quirúrgico dado el pronóstico desfavorable y la alta morbimortalidad perioperatoria, siendo preferible la implantación de una endoprótesis transfemoral que permitirá en poco tiempo y con escaso riesgo de isquemia medular resolver una lesión por sí misma desastrosa.

En resumen, el diagnóstico de un aneurisma micótico requiere una alta sospecha clínica, dada su rareza y la presencia de síntomas inespecíficos, siendo con frecuencia un hallazgo casual en el seno de un aspergilosis pulmonar invasiva. Aunque la mortalidad es elevada la utilización de anfotericina B combinado con endoprotesis, puede evitar la rotura aortica y la progresión de la invasión vascular.

Bibliografía

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23. Fink-Josephi G, Gutiérrez-Vogel S, Dena-Espinoza E, Hurtado-López LM, Zaldivar-Ramírez FR. Tratamiento endovascular de los aneurismas de la aorta abdominal en pacientes mayores de 60 años: morbimortalidad perioperatoria. Cir Gen 2002; 24: 32-37.

24. Wieland T, Liebold A, Jagiello M, Retzl G, Birnbaum DE. Superiority of voriconazole over amphotericin B in the treatment of invasive aspergillosis after heart transplantation. J Heart Lung Transplant 2005; 24: 102-4.

Tuesday, May 06, 2003

HSA y aneurisma cerebral

INTRODUCCION:

La Hemorragia Subaracnoidea (HSA) es la extravasación de sangre hacia el Espacio Subaracnoideo (espacio entre la Aracnoides y la Piamadre relleno de Líquido Cefalorraquídeo por el que circulan los vasos sanguíneos cerebrales).

En el 80%-90% de los casos la HSA es producida por la rotura de un Aneurisma Intracerebral con el paso de sangre hacia el Espacio Subaracnoideo, en ocasiones acompañado con inundación del Sistema Ventricular o de un Hematoma intraparenquimatoso.

Las consecuencias de la HSA son dramáticas. Clásicamente se dice que un 33% de los pacientes fallece inmediatamente y otro 33% lo hace antes o después del tratamiento por las complicaciones. Estamos ante una de las patologías mas graves ya que aproximadamente un 70% de los pacientes fallecen.

INCIDENCIA:

La HSA supone el 10% de todos los Accidentes Cerebro-Vasculares (ACVs) y el 50% de los Accidentes Cerebro-Vasculares Hemorrágicos.

Aproximadamente entre un 8%-10% de la población tiene o tendrá Aneurismas Intracerebrales. Actualmente no se cree que sean por sí de origen congénito y lo que se cree es que existe un defecto congénito en la pared de las Arterias Intracerebrales, sobre todo en las bifurcaciones, que puede favorecer la formación de Aneurismas Intracerebrales. Es por ello la escasa incidencia de Aneurismas en niños. El tamaño del Aneurisma puede variar desde 1 mm de diámetro hasta varios centímetros.

La HSA se produce en 10,5/100.000 habitantes/año y la mayor incidencia se sitúa en torno 40-59 años con mas de un 50% de HSA a estas edades. Es también 1,6 veces mas frecuente en mujeres que en hombres siendo también peor el pronóstico en éstas.

PRONOSTICO:

El pronóstico depende fundamentalmente de la gravedad de la propia HSA , medida mediante la Escala de Hunt y Hess, y de la rapidez del tratamiento y cuidados médicos. Es por tanto una Urgencia Vital en la que la rapidez en el tratamiento determina en buena medida el pronóstico del paciente. Esto viene determinado por la alta frecuencia de resangrado que se sitúa en el 15% en las primeras horas disminuyendo progresivamente, aunque el 35%-40% resangran en el primer mes y más del 50% lo hacen antes de los 6 meses. Si la primera HSA provoca una mortalidad cercana al 70% una segunda HSA es casi siempre fatal.

TRATAMIENTO:

El tratamiento de elección actual del Aneurisma Intracerebral es el Tratamiento Endovascular con Coils (espiras de platino con los que se rellena el saco aneurismal). Esto está aceptado en la mayoría de los Hospitales que cuentan con un Servicio de Neuroradiología Terapéutica y, sobre todo, desde el último estudio comparativo entre el Tratamiento Quirúrgico tradicional (abordaje quirúrgico y clipaje del cuello del Aneurisma) y el Tratamiento Endovascular con Coils publicado en The Lancet en Octubre 2002 (International Subarachnoid Aneurysm Trial (ISAT) of neurosurgical clipping versus endovascular coiling in 2143 patients with ruptured intracranial aneurysms: a randomised trial) en donde se demuestra que la supervivencia a 1 año en el grupo de Tratamiento Endovascular es significativamente mejor que en el grupo neuroquirúrgico.

Las ventajas del Tratamiento Endovascular con respecto al Neuroquirúrgico son:

• Control inmediato de la situación.
• Evita la manipulación y el desplazamiento vascular.
• Anestesia ligera.
• Se puede tratar in situ el vasoespasmo.
• Visualización real del resultado.

SECUENCIA DE TRATAMIENTO ENDOVASCULAR DE UN ANEURISMA INTRACEREBRAL, EN POSICION COMUNICANTE ANTERIOR, CON COILS.

Utilizando las Arterias como un conducto para llegar hasta el cerebro por medio de un Microcatéter, que mide menos de 1 mm de diámetro con una luz interior de 0, 3 mm de diámetro y, accediendo desde la ingle hasta las arterias intracerebrales, se coloca la punta del Microcatéter en el interior del saco aneurismal y a través de él se van introduciendo los Coils hasta conseguir la oclusión completa del saco aneurismal. En nuestro Hospital este procedimiento se realiza siempre con el paciente despierto sin necesidad de Anestesia General, a no ser que el estado del paciente requiera respiración asistida y sedo-relajación. Esto permite un mejor y mas cómodo postoperatorio para el paciente, limitado en los Aneurismas que no han producido HSA a 24-48 horas de hospitalización en nuestros centros.

Aneurisma com.ant
Primer coil
Segundo coil

Tercer coil
Cuarto coil
Quinto coil

Sexto coil
Séptimo coil
Octavo coil y fin de embolización

El gran desafío del Tratamiento Endovascular de los Aneurismas Intracerebrales son los Aneurismas de cuello ancho. Para ello hay una serie de soluciones que han puesto a nuestro servicio los laboratorios de investigación en nuevos materiales. Entre estos métodos cabe destacar la Embolización con balón de protección (Remodeling), los Coils de retención del cuello (Trispan) o con colocación de un Stent a nivel del cuello aneurismal.
Algunos ejemplos realizados en nuestra Unidad:
Aneurisma Comunicante Anterior de cuello ancho: colocación de un Trispan y embolización con 7 Coils.

Aneurisma V4 izquierdo de cuello ancho: colocación de 2 Stents Neuroform y embolización con 4 Coils.